domingo, 13 de diciembre de 2015

Y los carnívoros fósiles donde están?


Desde hace unos 26 años funciona en la ciudad de Termas de Río Hondo en la provincia Argentina de Santiago del Estero, el Museo Municipal Rincón de Atacama, reconocido especialmente por sus materiales paleontológicos y arqueológicos, viene realizando búsquedas y colecciones de restos fósiles de la paleofauna que alguna vez habito esta parte del NOA argentino.

Justamente, en el campo de la paleontología se exhibe y resguarda en sus depósitos, numeroso material paleontológico de los últimos 5 millones de años de la región. Entre los materiales más destacados y estudiados se ha colectado fósiles de armadillos dasipodidos, los grandes armadillos extintos conocidos como Gliptodontes, Perezosos de gran tamaño, Notoungulados y Ungulados entre otros, sobresaliendo el Stegomastodonte, el gran elefante sudamericano, también extinto hace 8 mil años antes del presente.

Pero al Museo Municipal de Termas de Río Hondo se le viene escapando las figuritas mas difíciles en el registro paleontológico, tanto por su relación estadística entre depredadores y presas, como así también su posibilidad de fosilizarse y llegar a nuestros días. Estamos hablando de los mamíferos carnívoros que seguramente se alimentaron de los megamamiferos herbívoros ya descubiertos

Entre los representantes carnívoros mas importantes del Pleistoceno de América del Sur, se encuesta el Smilodon populator, mas conocido como el tigre dientes de sable (imagen ilustrativa) y el Arctotherium angustidens, un oso de gran tamaño mucho mas grande que las especies vivientes. También paralelamente a estos existieron otros carnívoros, como varias especies de felinos, lobos etc, todos descendientes de linajes que ingresaron a Sudamérica durante el Gran Intercambio Biótico Americano, cuando se unieron ambas americas hace 2,5 millones de años, produciendo el intercambio faunistico entre ambos hemisferios.

Esperemos que no pase mucho tiempo mas para que podamos anunciar el hallazgo del primer mamífero Carnívoro para la prehistoria de Termas de Río Hondo. Mientras tanto te esperamos para que conozcas nuestro pasado natural.

sábado, 5 de diciembre de 2015

Caballos prehistóricos en Termas de Río Hondo.

Siempre nos enseñaron en la escuela que el caballo lo trajeron los españoles a Sudamérica. En realidad, mucho antes de la colonización, en América se habían desarrollado unos equinos, más bien parecidos a las cebras.

En Termas de Río Hondo, el Museo Municipal Rincón de Atacama ha recolectado numerosas piezas paleontológicas en las inmediaciones del Río Dulce. 

Es otro mamífero aloctono, que llego a Sudamérica a principios del Pleistoceno en el gran intercambio faunistico de fines del Plioceno. De acuerdo a las recientes teorías de algunos Paleontólogos, este género seria originario de Sudamérica y estaría emparentado con Pliohippus y Dinohippus del Plioceno de América del norte. 

Era un primitivo caballo, el cual se extinguió poco antes de la llegada de los primeros colonos sin dejar representantes vivientes, siendo reemplazado por el caballo europeo. Era similar las cebras de África, pero algo mas bajo y rechoncho, con extremidades cortas.

Su cráneo presenta unos huesos nasales algo alargados y pronunciados que las formas vivientes. Por otro lado, es notable la conformación de las extremidades, proporcionalmente cortas y anchas, que le confieren al animal un aspecto macizo. Su peso pudo ser de 400 kilos. El primer registro de un caballo fósil sudamericano fue el molar superior descubierto por Charles Darwin cerca de Bahía Blanca (Prov. Buenos Aires), al que Richard Owen identifico en 1840, lo denomino Equus caballus (la especie actual), y mas tarde lo denomino Equus curvidens


Se han hallado numerosos esqueletos bien preservados en distintas zonas del país. El registro es ampliamente conocido desde el norte de Ecuador hasta el sur Patagonico. Desde el punto de vista estratigráfico, es conocido desde el Plioceno superior (Uquiense) hasta el Pleistoceno superior - Holoceno (Lujanense reciente). Las características adaptativas de la parte distal de las extremidades de Hippidion pueden ser indicadores de distintos tipos de suelo y vegetación.

El hábitat de Hippidion debería corresponder a un bosque húmedo y suelo blando. Los Equidos de América del sur se han extinguido totalmente. Algunos ejemplares más modernos de Hippidion, provienen de sitios arqueológicos.

Bibliografía sugerida:

ALBERDI, M.T.; CARTELLE, C. & PRADO, J.L. 2003. El registro Pleistoceno de Equus (Amerhippus) e Hippidion (Mammalia, Perissodactyla) de Brasil. Consideraciones paleoecológicas y biosgeográficas. Ameghiniana, 40:173-196.

AMEGHINO, F. 1889. Contribución al conocimiento de los mamíferos fósiles de la República Argentina. Actas de la Academia Nacional de Ciencias de Córdoba, 6:1-1027.

LAZA, J. H. 1995. Signos de actividad de insectos. In: Alberdi, M.T.; Leone, G. & Tonni, E.P. (eds.) Evolución biológica y climática de la región pampeana durante los últimos cinco millones de años, Un ensayo de correlación con el Mediterráneo occidental. Museo Nacional de Ciencias Naturales, Madrid, Monografías, 16:341–361.

NORIEGA, J.I.; CARLINI, A.A. & TONNI, E.P. 2001. Vertebrados del Pleistoceno tardío de la cuenca del arroyo Ensenada (Departamento Diamante, provincia de Entre Ríos, Argentina). Bioestratigrafía y paleobiogeografía. Ameghiniana, 38(4), Resúmenes: 38R.

NOVAS, F. 2006. Buenos Aires hace un millón de años. Editorial Siglo XXI, Ciencia que Ladra. Serie Mayor.